Hace unos días apareció en el periódico la noticia de que Mali ya no aceptaría más adopciones internacionales al igual que Marruecos lo hizo en septiembre. Y leyendo la noticia, me acordé de que fue en verano la primera vez que tuve conciencia de que la kafala existía. Pregunté a mis amigos arabistas y tampoco tenían mucha idea, así que me puse a buscar y encontré que es una figura jurídica islámica muy interesante y que debería ser más conocida. Lamentablemente, con la decisión del gobierno marroquí el septiembre pasado, a los españoles lo único que nos queda ya es conocer casos que salieron bien.

La kafala es como el acogimiento permanente de un niño que se encuentra judicialmente en situación de abandono. Por una orden judicial acompañada de autorización judicial, la persona que ha acogido al menor puede establecerse con él de manera permanente en el extranjero. Una de las características más llamativas de este acogimiento es que las mujeres solteras (musulmanas) pueden solicitar una kafala. Digo llamativa porque en los países musulmanes una de las cosas peores vistas es que una mujer sea madre soltera.

Es más fácil obtener la kafala de niños que de niñas, que normalmente suelen estar reservadas a familias marroquíes.

Requisitos para solicitar una kafala:

– Ser musulmán. Si no lo eres en el momento de la petición, es necesario convertirse. Los niños forman parte de la comunidad islámica.

– Realizar una petición de acogimiento al Juez de menores de la localidad en la que se halle ese menor.

– En principio, ser un matrimonio musulmán, pero como he comentado las solteras musulmanas también pueden optar a ella.

– Demostrar que se puede mantener económicamente al menor y que los padres están física y psicológicamente capacitados para cuidarlo.

– Vivir en el país del menor hasta el momento de la acogida.

Las razones que se esgrimen para que las kafalas dejen de realizarse son puramente religiosas. El ministro de Justicia, Mustafá Ramid (del partido PJD –Partido Justicia y Desarrollo-) esgrimió que era imposible hacer un seguimiento de la educación religiosa de los niños si estos ya no viven en Marruecos habitualmente.

Una vez que los niños llegan a España surge otra controversia. Se supone que los padres adoptantes han firmado en el consulado un acta por la que reconocen que la kafala no es una adopción ni puede convertirse en ella. Algunos padres cumplen la kafala al pie de la letra pero otros cuando ya ha pasado un año de estancia del niño en España solicitan a un juez que el acogimiento pase a ser adopción y normalmente ningún juez se niega porque prima el interés superior del menor.

Publicités